diciembre 2014

Estamos en diciembre y cada vez está más cerca el día del año en el que celebramos el nacimiento de Jesús, el niño Dios. Lo celebramos el día 25 de diciembre, pero no tenemos ni la más mínima certeza de que este es el día en el que nació aquel muchacho rebelde, que – suponemos – era un tipo despeinado y de ojos claros.

No sé si reconozcan los nombres de San Juan de Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno, yo hasta que no tuve la curiosidad de averiguar sobre esto de la Navidad, no tenía ni idea de quienes eran. Estos dos personajes fueron los que a eso del año 345, con su poder e influencias, lograron que se proclamara el 25 de diciembre como el día de la natividad a pesar de que en los evangelios no se mencionan fechas. Hay otros que dicen que nació “aproximadamente” el 6 de abril, como  lo dije antes no tenemos certeza sobre este punto.

Las familias se reúnen, los que están lejos vuelven a casa, y esa prima que nunca vemos pero cada vez que viene está más buena, también llega. Toda la euforia la buena comida y el exceso de endorfinas al parecer nos ponen más calientes, pero a pesar de que las ganas son casi incontenibles, no podemos hacerle nada, si se entera la familia es un problemón, más adrenalina, más placer, ¡coño! ¿Qué hacer?

Para estas fechas, las casas están  adornadas como si fuera invierno, ponemos un pino gigante cubierto de nieve en la sala, muñecos de nieve y renos por todas partes a pesar de que la mayoría nunca hemos visto uno. Pero no importan sus orígenes ni tampoco la fecha exacta en la que nació Jesús, es una fecha que ya es especial para nosotros y ese día, nos sentimos más cariñosos que en el resto del año (en todos los sentidos), cosa que se nota también cuando miramos a la primita hermosa que se pasea por toda la casa…

Este esperado día, todos los enamorados, familiares, amigos, enemigos, fans, seguidores, hipsters, metaleros, reguetoneros, estatuas, perros, malabaristas, sinceros e hipócritas, intercambian obsequios y detalles, para demostrar su  cariño, pero no todo son objetos. Hay otro tipo de regalos que se pueden llegar a disfrutar mucho más, incluso más que el pan y el vino – comida y licor – que hacen famoso a Jesús.

No importa lo que regales, todo se trata de afecto, pero si querés dar un regalo que realmente nunca pase al olvido, te recomendamos uno que seguramente se disfrutará más que cualquier otro. Este regalo no se lo puedes dar a todos, escoge una persona (quizá sea la prima, depende de ustedes dos), o quizá más, cada quién sabrá a quién o quienes se lo quiere dar, literalmente. Regala un orgasmo, placer y  aprovecha para unirte al escándalo de esta ruidosa noche.

Quizá el mejor regalo sea una noche de placer, una deliciosa sesión de sexo. Haz de esta Navidad una verdadera noche buena, al mejor estilo de Papá Noel, con todos los juguetes. Pero por encima de todo debes estar bien preparado con Mystic.

Felices fiestas, feliz noche buena.

El bostezo y la sensación de alivio que deja en el cuerpo, duran entre 5 y 8 segundos aproximadamente y según estudios regulan la temperatura del cerebro, esencial para su correcto funcionamiento, además de liberar ciertas sustancias que mejoran las funciones generales de nuestro organismo.

Quién iba a pensar que el simple hecho de bostezar tuviera una trascendencia importante en el cuerpo, de hecho no es un mito, porque ha sido miles de veces comprobado que cuando alguien bosteza al lado tuyo, cuando ves a alguien bostezando ya sea en tv, internet o lo escuchas en radio, incluso cuando simplemente imaginas a alguien bostezando, sentirás incontenibles ganas de bostezar pues es considerado altamente contagioso, un contagio de 8 segundos en tu cuerpo que no tienen nada de peligroso, por el contrario termina siendo benéfico.

Sin embargo, no todos los contagios resultan siendo benéficos, es más, decir al decir contagio ya pensamos en algo negativo. Es el caso de VIH, puede tardar menos tiempo en alojarse en un nuevo cuerpo, que lo que tarda un bostezo, pone en riesgo tu vida y la de tu pareja y se puede contraer por sexo oral, anal y vaginal, una herida minúscula en tus manos o tu boca puede ser suficiente para hacer que tu vida tome un rumbo desconocido y con seguridad complicado.

La decisión de decir sí o no, cuidarse y protegerse siempre está en tus manos, no es responsabilidad de ella ni de él, tampoco de ellos ni de los otros cuantos, tú eres quien decide si acostarse con alguien sin usar condón, y por pura calentura terminar pagando un largo karma con una infección o peor aún SIDA, por un rato de placer que no te hizo millonario ni aumentó tu Intelligence Quotient en un 35% y eso que aunque así fuera creo que no valdría la pena. Es que hay muchos mitos como: “la primera vez no pasa nada” ¡mentira! Que “si es solo un ratico no se alcanza a contagiar” estos y muchos más que seguro has escuchado, son todos tan falsos como los orgasmos de las actrices porno. Uno puede conocer a alguien un poquito pero como dice el dicho: “Más vale prevenir que curar” tú no sabes con quién se acostó y mucho menos como lo hicieron y de ahí una cadena de todos los que se acostaron con cada uno de ellos y etcétera, etcétera… Es un acto inteligente ser precavido en la vida.

La ignorancia es una condición que afecta a muchos y hace cometer errores fáciles de evitar, tener sexo sin condón conociendo todos los riesgos que esto acarrea a parte del VIH/SIDA, es prueba de padecer una fuerte “ignoranciesitis”.

No solo es el VIH/SIDA, está el herpes, la sífilis, la gonorrea y muchas otras infecciones y virus que se transmiten por medio del sexo, que tanto disfrutamos y nos encanta ver que nuestras parejas disfruten, pero es un acto estúpido e irresponsable hacerlo sin condón, conociendo todo lo que el mercado de enfermedades se nos ofrece para tirar a la basura nuestra vida en un segundo.

Después de la abstinencia – osea, cero sexo – el condón se ubica en el segundo lugar para evitar todo tipo de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual), esto quiere decir que es una buena (si no la mejor) opción para evitar jodernos. Hay que proyectarse hacia el futuro y decidir qué queremos para que de eso dependan nuestras acciones del presente, una buena decisión por lo menos hablando de sexo es tener siempre un condón Mystic, que evitará nuestro sufrimiento en un futuro, por un error que resulta siendo bastante estúpido y tristemente común.