julio 2016

Vivir en un país tropical tiene una gran ventaja, ya que sin importar la época del año en la que salgamos de vacaciones, estaremos en pleno verano y bajo la gran tranquilidad de saber que no tenemos nada qué hacer si no disfrutar los días, es más fácil que el amor surja entre dos desconocidos que saben que tienen las horas contadas para entregarse a los impulsos del corazón (y del cuerpo).

Mi primer amor de verano fue muy jovencita, yo tendría unos 9 años y obviamente fue lo más inocente y puro de este mundo. A veces olvido su nombre, pero luego regresa fuerte cuando recuerdo el ¡¿CAMILO QUÉ ESTÁN HACIENDO?! con el grito furioso de la mamá cuando nos vio dándonos un beso. Fue mi primer beso, no sé si sería igual para él, pero fue con cerradita de ojos y todo. Esta también fue la primera vez que sentí que el tiempo se detenía con un beso.

Pasaron muchas vacaciones sin encontrar un nuevo amor, pero años después conocí a Sebastián. ¡Cómo me gustaba ese hombre! Era mayor que yo dos o tres años, pero eso no me importaba, yo quería estar con él todo el tiempo y en esa traga en la que estaba más el calor de la piscina y mis hormonas hirviendo, decidí que con él iba a ser mi primera vez. Obvio, no fui capaz de decírselo y aunque me le insinué muchas veces, creo que no logré ser clara con mis mensajes y al final nos despedimos con tan solo unos besitos.

Pero el “veraneo” que finalmente me marcó, no llegó en unas vacaciones, si no en un fin de semana de puente. Fue un fin de semana largo que a mí se me hizo demasiado cortico y les cuento que pocas veces he podido querer tanto a alguien como aquella vez. Coincidimos en unas cabañas vecinas cerca al mar y ese fin de semana en el que mis papás querían descansar, no pegaron el ojo por estar cuidándome para que no me volara con él. Al fin el domingo el cansancio los venció y cuando se durmieron me volé por una ventana del segundo piso que daba justo a la de la habitación de él y que estaba como a metro y medio de la mía. Ahora que lo pienso fue hasta peligroso tirarme de un lado a otro, pero valió la pena. Recuerdo que se puso pálido cuando le pregunté que si tenía un condón y me dijo que no. Por más primera vez que fuera, yo no me quería arriesgar y cuando vio que ya me iba a saltar otra vez para mi ventana salió corriendo diciéndome que no se iba a demorar nada.

Sé que fueron unos cuantos minutos, pero a mí me parecieron horas, así que cuando llegó con una sonrisa de oreja a oreja y un pack de 6 condones sabíamos que nos íbamos a demorar toda la noche. Nos cogió el amanecer con salto de ventana a ventana incluida y obvio, yo dormí hasta tarde, tanto que cuando me desperté, ellos ya se habían ido y no me pude despedir. Ahora, años después, lo busqué alguna vez en Facebook y veo que está casado y se le ve feliz. Eso pasa cuando uno espera a la persona correcta antes de tener hijos.

Pero el amor, AMOR de verano, llegó en unas vacaciones de la universidad, en las que decidí que quería irme a mochilear por Ecuador, Perú y tal vez Brasil. Me fui sola a pesar de las insistencias de mis papás y estaba feliz viajando sin acompañante hasta caí enamorada de inmediato cuando lo conocí en un tren cerca a Quito. Las ganas de viajar sola se me quitaron cuando me perdí en esos ojazos medio grises, medio verdes. Los dos íbamos sin algún rumbo en particular, así que decidimos perdernos juntos y cruzar las tres fronteras. Nos inventamos un juego y era que teníamos que hacerlo en todas partes donde nos quedáramos, así que fueron más o menos unos 25 días dedicados a hacer el amor, coger, tirar, follar, cachar y como fuera que le dijeran donde llegáramos y obvio, probamos marcas de condones de Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y en una ocasión, unos Chilenos nos ayudaron a solucionar la escases que sufrimos en pleno Machu Picchu. Al final, en ese mismo tren, pero de regreso, nos dijimos adiós y prometiéndonos que nunca nos íbamos a buscar. Lo malo es que ahora me lo encuentro todo el tiempo en el bus que me lleva de regreso del trabajo a mi casa, aunque ya sus ojos no me hacen perder la cordura.

Seguro ustedes también han tenido “amores de verano”, así que chicos, cuéntenme su historia en los comentarios. No se preocupen, no tienen que dar sus nombres reales.

¡Ah, se me olvidaba contarles! A Sebastián me lo encontré muchos años después, nos sentamos a tomarnos algo y ya entrados en confianza le confesé que en algún momento quise que fuera mi primera vez. Se llevó las manos a la cabeza arrepintiéndose por no haberse dado cuenta. Igual, ya nos desatrasamos y para esta noche tengo un Mystic Triple Placer esperándolo para seguir recuperando todos estos años perdidos.

Es época de vacaciones, el momento que estabas esperando para descansar de los trabajos de la universidad, de los profesores malucos y montadores y de las largas jornadas de estudio. Ahora que estás en vacaciones vas a tener todo el tiempo libre que quieras para jugar con tu consola de vídeo juegos favorita, para pasar más tiempo con tus amigos, para trasnochar más cuando te vayas de rumba sin preocuparte por tener que entrarte temprano porque hay que madrugar a clases y lo más importante, vas a poder irte de faena más veces con tu novia, con la que te gusta o con todas.

Desde ese punto de vista suena súper divertido pero hay una sola verdad y es que esta situación puede jugar como una espada de doble filo. Entre más veces tengas sexo, más ideas vas a necesitar para sorprender siempre en la cama. Piénsalo, ¿Sabes todos los trucos necesarios para hacer del sexo una experiencia única siempre? ¿Tienes la creatividad necesaria para evitar que la otra persona se aburra?

Mystic lanza el Manual de Vacaciones, una guía que podrás consultar durante este periodo para que siempre sepas qué hacer, cómo hacerlo. En él encontrarás ideas y tips que te servirán para sorprender a tu pareja, conocerás posiciones sexuales jamás vistas antes para que descrestes en la cama y también te enseñaremos diferentes juegos eróticos que podrás jugar con tus amigas en las fiestas de verano.

Otro truco que daremos a descubrir en este manual son las posiciones sexuales que mejor combinan con nuestros diferentes tipos de condones. Sabrás cuáles son las poses que mejorarán la experiencia cuando utilices unos Mystic Triple Placer, unos Hot Sensation, los Extremo, los Punto G, unos Ultra Sensible o los Long Action.

El Manual de Vacaciones Mystic será la guía que encenderá tu calor durante los largos días vacacionales para ponerte en modo diversión siempre. Atrévete a consultarlo tú mismo o mejor, hazlo con tu pareja o entre amigos para que entrar en calor sea más fácil, solo debes seguirnos en nuestro fan page de Facebook y estar pendiente de todas nuestras publicaciones para tener acceso a él.